Tal vez por eso no se decidian a levantar la vista y mirarse mutuamente a los ojos.

Tal vez por eso no se decidian a levantar la vista y mirarse mutuamente a los ojos.
Quizás los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria.

domingo, 15 de marzo de 2009

Lo odio

Es mentira no lo odio...
Pero me gustaría hacerlo, me gustaría odiarlo.. por que amarlo es aun peor que odiarlo... por que nunca puedo sentir nada malo por el aunque si lo haga,, nunca puedo verlo como algo malo... nunca puedo enojarme, nunca puedo ignorarlo, nunca voy a poder odiarlo, y me odio por eso.

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