Tal vez por eso no se decidian a levantar la vista y mirarse mutuamente a los ojos.
Quizás los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria.
sábado, 28 de noviembre de 2009
मिएदो य felicidad
estoy feliz por que te quiero tengo miedo por que te quiero
ooh cambiaste todo el formato de tu blog... te quedo lindo!
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