Tal vez por eso no se decidian a levantar la vista y mirarse mutuamente a los ojos.
Quizás los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria.
domingo, 21 de febrero de 2010
perfect
estoy en una situacion ideal, nada me perturba, nada me molesta, y el clima es perfecto... no quiero nada mas que toda la nada que tengo en este momento y no quiero nada mas, en este momento, que a vos.
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